En México, se alistan para presenciar uno de los eventos astronómicos más impresionantes de agosto: un eclipse lunar parcial que ocurrirá en la noche del jueves 27 de agosto y se prolongará hasta la madrugada del viernes 28.
Este fenómeno será especialmente fascinante debido a que aproximadamente el 96 por ciento del disco lunar estará dentro de la umbra terrestre, lo que permitirá que la Luna adquiera tonos rojizos, cobrizos o anaranjados. Por esta razón, el eclipse es conocido popularmente como la “Luna de Sangre”.
¿En qué horario será visible el eclipse lunar en México?
Para la región central del país, incluyendo la Ciudad de México, las etapas principales podrán observarse en los siguientes horarios:- 19:23 horas: inicio de la fase penumbral.- 20:33 horas: comienzo de la fase parcial.- 22:12-22:13 horas: punto máximo del eclipse.- 23:52 horas: finalización de la fase parcial.- 01:01 horas del 28 de agosto: término de la fase penumbral.
El instante más relevante será alrededor de las 22:13 horas, cuando cerca del 96 por ciento de la Luna estará dentro de la sombra más oscura de la Tierra.
¿Por qué la Luna adquiere un color rojo?
Durante un eclipse lunar, nuestro planeta se interpone entre el Sol y la Luna, bloqueando parte de la luz solar que normalmente ilumina al satélite.
Sin embargo, la atmósfera terrestre desvía parte de esa luz hacia la Luna. Los tonos azules se dispersan con mayor facilidad, mientras que las longitudes de onda rojizas atraviesan la atmósfera y alcanzan la superficie lunar, generando la característica tonalidad rojiza o cobriza.
¿Cómo observarlo adecuadamente?
A diferencia de un eclipse solar, no es necesario utilizar protección especial para la vista para observar un eclipse lunar. Lo recomendable es buscar un lugar con poca contaminación lumínica y con el horizonte despejado.
En la Ciudad de México, el eclipse será visible desde el inicio hasta el final, siempre que las condiciones meteorológicas permitan una buena visibilidad.
Este evento astronómico será una excelente oportunidad para observar cómo la sombra de la Tierra avanza sobre la Luna hasta cubrir casi en su totalidad su superficie visible, dejando solo una pequeña porción fuera de la umbra.




