Por: Gildo Garza
Querétaro.— Omar García Harfuch, secretario de Seguridad federal, reconoció la SINERGIA entre la Federación y el Gobierno de Querétaro y no respaldó la versión con la que Santiago Nieto viene pintando al estado como territorio tomado por un supuesto “Cártel de Palmillas”.
La pregunta no salió de cualquier lado. La hizo Alberto Marroquín Espinoza, el mismo reportero que el 15 de julio entrevistó a Nieto en La Entrevista Espinosa, en YouTube. Ahí el aspirante morenista aseguró que el Cártel de Santa Rosa de Lima ya opera en Querétaro y presentó como hecho consumado una estructura huachicolera a la que llamó “Cártel de Palmillas”. No mostró una sola carpeta, informe de inteligencia ni documento que sostuviera la magnitud y la capacidad operativa que describía.
Días después, Marroquín llevó esa misma versión al responsable de la seguridad del país:—¿Conoce al respecto y qué capacidad operativa tiene este cártel?
Harfuch no le compró el cuadro. Respondió que no tenía conocimiento de “un Cártel de Palmillas” con esa caracterización y, en lugar de hablar de abandono o de encubrimiento, subrayó lo contrario:
“Tenemos una buena coordinación con la Fiscalía de Querétaro, con el Gobierno de Querétaro”.
El secretario añadió que la Federación respaldará cualquier investigación y recordó que ya hay operaciones conjuntas con la Fiscalía y la Secretaría de Seguridad estatales. No es un dicho suelto: el propio Mauricio Kuri destacó el 4 de julio esa comunicación permanente con Harfuch, dentro de la estrategia Sinergia.
Aquí conviene ser honesto, y por eso esta nota no dice al revés lo que Nieto quisiera. Esa estructura existió y tuvo su auge entre 2018 y 2021 —Los Titos, luego Los Hades o “Cártel de Palmillas”—, dedicada al robo de hidrocarburos y al narcomenudeo en el corredor Querétaro–Hidalgo–Estado de México. Pero en octubre de 2021 su liderazgo fue desarticulado: se capturó a quien se ostentaba como su jefe y la Unidad de Inteligencia Financiera le congeló las cuentas. Lo que hace Nieto en 2026 es revivir el rótulo, sin presentar una sola carpeta ni informe que acredite que hoy exista una organización con el tamaño y la capacidad operativa que dio por probada frente a una cámara. Por eso Harfuch, con la información actual del Gabinete de Seguridad, no la reconoció.
Y cuando la autoridad detecta una célula, la persigue con expediente, no con discurso. El 6 de febrero de 2026, en un operativo del Gabinete de Seguridad —FGR, SSPC, Marina, Sedena, Guardia Nacional y autoridades de Querétaro— se ejecutaron 12 cateos simultáneos en la capital y se detuvo a 30 personas, entre ellas Diego “N”, “El Flaco”, señalado como operador de Los Salazar, grupo afín al Cártel de Sinaloa. Cuatro meses de investigación, armas, droga y vinculación a proceso el 15 de febrero. Eso es trabajo, no una charla de estudio.
La secuencia queda a la vista: Nieto lanzó la versión desde un canal de YouTube; el mismo entrevistador la subió a la conferencia federal; y el titular de Seguridad no la avaló, sino que puso por delante la coordinación con Querétaro.
Que nadie se confunda: Querétaro no está libre de delincuencia y bajar la guardia sería un error. Pero una cosa es combatir delitos con investigación y otra muy distinta administrar el miedo para una campaña. Nieto eligió lo segundo, y sin pruebas. Harfuch respondió con lo primero, y de paso reconoció la sinergia con el estado.
Hay delitos que perseguir. No hay un estado abandonado. El miedo también hace campaña; esta vez, desde Palacio Nacional, no se lo compraron.




